La sequía dejó a Paraguay sin soja

Las industrias de la soja en Paraguay sólo podrán procesar el producto hasta mediados de año por la merma en la producción, debido a una prolongada sequía, y buscan alternativas para importar granos que cubran la demanda, según informó la Cámara Paraguaya de Procesadores de Oleaginosas y Cereales (Cappro).

El país, cuarto exportador a nivel mundial de soja, enfrenta el peor escenario en una década, «con una caída en la producción que podría llegar hasta un 50% respecto al ciclo anterior, según el ministerio de Agricultura y Ganadería.

Sin embargo, la Cappro estima que el quiebre por la falta de lluvias podría ser aún más significativo, «con una caída entorno al 60% en comparación a la campaña anterior, que arrojó poco más de 10 millones de toneladas».

«Ante esta situación, se espera que las industrias difícilmente puedan seguir procesando soja durante la segunda mitad del año, con lo cual el porcentaje de capacidad ociosa podría oscilar entre el 60% y 70%», agregó la organización.

 

Paraguay podría importar soja

La Cappro solicitó al Equipo Económico Nacional «la implementación de un régimen de flexibilización tributaria y aduanera para la importación de soja, similar al de admisión temporaria de Argentina».

«Con ello se podrán buscar alternativas regionales para cubrir la demanda local y de esa manera asegurar una mayor industrialización dentro de Paraguay», agregó.

Si la medida se llega a aprobar, sería la primera vez en la historia que el país importe esta materia prima.

Las industrias asociadas a la Cappro, que incluyen a las multinacionales ADM, Bunge, Cargill y Louis Dreyfus, procesaron el año pasado unos 2,8 millones de toneladas de oleaginosas, el registro más bajo desde 2013 y unas 500.000 toneladas menos que en 2020, según el último boletín estadístico de la cámara.

Además de una menor calidad de los granos que dificultan el ritmo de molienda, la sequía ocasionó también problemas de navegación en la hidrovía Paraguay-Paraná, generando sobre costos en la cadena de valor.

«El sector está sufriendo uno de sus peores años en la historia y ciertamente el peor desde que en 2013 las industrias asociadas a la Cappro hayan ampliado la capacidad instalada en el país, pasando de 1,5 millones de toneladas por año a 4,5 millones de toneladas por año», concluyó la cámara.