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La FINA propone una «categoría abierta» para incluir deportistas transgénero

La Federación Internacional de Natación (FINA) anunció a través de su presidente, el kuwaití Husain Al-Musallam, la decisión de introducir una «categoría abierta» para que puedan competir deportistas transgénero.

«No quiero que se le diga a un deportista que no puede competir en el más alto nivel» afirmó Al-Musallam, durante el Congreso extraordinario de la entidad que se desarrolló en Budapest, Hungría, en el marco del Mundial de natación.

«Voy a poner en funcionamiento un grupo de trabajo para crear una categoría abierta en nuestras competiciones. Seremos la primera federación en hacerlo», agregó el kuwaití, según consignó la agencia de noticias AFP.

Esta decisión de la FINA surgió a raíz de la polémica que se suscitó con la nadadora transgénero estadounidense Lía Thomas.

La deportista de 22 años, nacida con sexo masculino, se convirtió este año en la primera nadadora transgénero en ganar la final de 500 metros libre en su país, hecho que generó un gran debate.

Sus detractores remarcaron que por haber competido en el pasado en la categoría masculina, «Lía se beneficiaba de una ventaja fisiológica injusta para el resto».

Nueva política de inclusividad

Además en el Congreso celebrado por la FINA se aprobó una nueva política de «inclusividad», que excluirá de hecho a numerosas nadadoras transgénero de la élite femenina.

Brent Nowicki, director general de la FINA, declaró: «Estamos decididos a mantener competiciones separadas para hombres y mujeres».

«La FINA reconoce que ciertas personas pueden no estar en medida de competir en la categoría que corresponde mejor a su género legal o a su identidad de género», consideró el directivo.

De hecho, el ente aprobó (con el 71.5% de los representantes de las federaciones nacionales que lo conforman, un nuevo reglamento sobre deportistas transexuales, el que veta la participación de mujeres transgénero en las pruebas femeninas.

La normativa señala que solo se permitirá competir a nadadores que hayan completado la transición antes de los 12 años.

«No se está diciendo que se tiene que hacer una transición antes de los 12 años. Es lo que dicen los científicos, que si haces la transición tras el inicio de la pubertad, tienes una ventaja, lo cual es injusto», explicó James Pearce, el portavoz de la FINA, de acuerdo a la agencia de noticias The Associated Press.

La Asociación Profesional Mundial para la Salud Transgénero redujo recientemente su edad mínima recomendada para iniciar el tratamiento con hormonas de transición de género a 14 años, y algunas cirugías a los 15 ó 17.

La votación se realizó luego de que los delegados escucharon presentaciones de tres comités de especialistas -el de los atletas, de los expertos médicos y científicos, y uno legal y derechos humanos- que colaboraron en conjunto para presentar el reglamento tras recibir las recomendaciones dadas por el Comité Olímpico Internacional (COI) en noviembre pasado.

Críticas a la medida

La estadounidense Anne Lieberman, de Athlete Ally -una organización de defensores de los atletas LGBTQ- opinó que la nueva política de FINA es «profundamente discriminatoria, dañina y acientífica y no se alinea con el marco del COI sobre equidad, inclusión y no discriminación en función de la identidad de género y las variaciones sexuales».

El COI eliminó la exigencia de reducir los niveles de testosterona para competir en la categoría femenina y pidió que se presenten pruebas de que exista una ventaja competitiva consistente, injusta y desproporcionada.

En tal sentido, el médico Alireza Hamidian Jahromi, codirector del Centro de Cirugía de Afirmación de Género en los Hospitales de la Universidad de Temple en Filadelfia, consideró que los 12 años es «una edad arbitraria».

«¿De dónde salió ese 12?, ¿Es esa una edad específica en que se supone que todos han pasado por la pubertad? Porque puede que no sea el caso», explicó al tiempo que aclaró que la edad de la pubertad «varía según cada persona».

En marzo pasado, la nadadora Lia Thomas hizo historia en Estados Unidos al convertirse en la primera mujer transgénero en ganar un título en la NCAA, las competencias universitarias, imponiéndose en los 500 metros estilo libre.