En el sur de Chile hallaron los restos de un inusual dinosaurio

Stegouros elengassen, este nuevo anquilosaurio acorazado que vivió hace 74 millones de años en el territorio de la actual Patagonia, es uno de los mayores descubrimientos paleontológicos del último tiempo.

Investigadores chilenos descubrieron en la actual Patagonia el Stegouros elengassen, una nueva especie de anquilosaurio, una familia de dinosaurios conocida por su pesada armadura y cuya principal característica era una extraña cola ósea con la forma de un garrote, que la usaban para defenderse de sus depredadores.

El estudio, publicado en la prestigiosa revista Nature, pone el acento en su inusual manera de defenderse de los depredadores, lo que ofrece una pista sobre lo que aún se desconoce de los anquilosaurios del hemisferio sur.

“Esta nueva especie carece de la mayoría de los rasgos que esperaríamos de un anquilosaurio y tiene un arma de cola completamente diferente”, sostuvo el profesor de la Universidad de Chile Alexander Vargas, uno de los coautores del estudio.

Luego se refirió a la preservación del fósil, que después de 74 millones de años logró conservar el 80% de su estructura. “Es que primero se enterró de la cintura para abajo y la parte de arriba quedó afuera, se pudrió, se desparramó y después se enterró esa parte también”, detalló.

Vargas ahondó más en el tema. “Estábamos felices con cualquier dinosaurio. Pero cuando vimos la cola dijimos que no podía ser un Ornitópodo, es una locura. Tiene estas placas gigantes de hueso dérmico y eso solo lo tienen los dinosaurios acorazados”, explicó el experto.

“De hecho, gracias a la condición del esqueleto pudimos ver que se parece más a los antiguos dinosaurios acorazados, una forma transicional entre dinosaurios acorazados más antiguos y unos anquilosaurios. Es un eslabón evolutivo”, puntualizó.

La historia señala que, a mediados del Jurásico, los anquilosaurios desarrollaron pieles cubiertas de depósitos óseos llamados osteodermos, que formaban entramados de armaduras capaces de romper dientes.

Las especies más famosas desarrollaron garrotes en la cola que rompían todo con lo que se topaban, como las mazas de los guerreros antiguos.

Su estudio se desarrolló principalmente en restos encontrados en Asia y Europa, pero había gran misterio sobre su desarrollo en el hemisferio sur.